Marshall

Marshall 22 de Noviembre de 2017

LA GRAN DESPEDIDA

Era una  hermosa tarde de verano, como siempre el calor era incesante, las vacaciones de verano recién comenzaban.

Ahren, el vecino quien celebra su cumpleaños número veintiuno, realizando  una fiesta en su hogar y ha invitado a todo el vecindario, lamentablemente no iré, porque visitare a mi primo quien ha estado enfermo ya hace unos cuantos meses.

Toco a la puerta de la habitación.- ¿Aretz puedo entrar?, él me contesta que entre y encienda la luz de la habitación, con cierto apuro entro y hago lo que me pidió, pregunto por su salud y él me contesta con una sonrisa que está bien.

Veo alrededor de la  habitación y veo una tarjeta de cumpleaños y un obsequio; vi no a mi  mente el cumpleaños de Ahren quien fue  su compañero de trabajo, pero al leer a quien era dedicada la tarjeta me sorprendí, observe a Aretz  y por instinto le dije felicidades y pregunte qué edad cumplía hoy, con cierta entonación que iba de alegría al  llanto me contesto que cumplía veinte y siete años de edad. Conversamos de sus pasatiempos, yo no tenía más de dos meses de haberme mudado a este vecindario y aunque me adapte muy rápido; casi no platicaba con mi primo Aretz que llevaba viviendo ahí toda su vida.

La plática con Aretz paso de incomoda a hacer más amena tanto así que de pronto la  llevamos como si fuéramos los mejores amigos. Mi curiosidad iba en aumento acerca de esa enfermedad que lo tenía tan débil de salud, me reserve mis preguntas por miedo a entorpecer aquel agradable momento. Y comencé a hacerle preguntas de aquel violín  que estaba en una esquina de la habitación. 

El sonrió y me contesto:

Ese violín simboliza mi amor a la amistad de Evolet.- interrumpí y le dije acaso hablas de Evolet Sarmientos la joven  prodigio del violín.  Él dijo si, así es, Evolet es mi amiga la conocí cuando apenas ambos empezábamos a tocar nuestras primeras notas, recuerdo que me escondía cerca de su casa, la llamaba de repente y salíamos toda una tarde al hermoso prado que hay aquí atrás del vecindario, jugábamos, reíamos y una vez lloramos, porque ahí fue   donde nos despedimos; su talento era tal que fue llamada para un programa juvenil de música en la reconocida universidad de Julliars.

Al escuchar esta historia, lo primero que paso por mi mente fue, ¿será cierto?

Entonces él me dijo: ya es algo tarde, no debes regresar ya a tu casa. Yo conteste que tenía razón, pero quería saber una cosa más. El pregunto ¿cuál?

¿Qué le dirías a Evolet si estuviera aquí?

Puesto que no  está aquí entonces no sabría que decirle.

¡Ah! Exclame yo.

Contesto él lo siguiente:

Ya sé,  escribiré una carta dirigida a ella y tú se la enviaras el día que acaben las vacaciones de verano.

Está bien, respondí. Pero, ¿me dejaras leerla?

Si me contesto, pero antes escribiré una para ti y no podrás leerla hasta que Evolet lea la suya.

 O será como quieras, le dije. Por ahora me voy te vendré a visitar mañana temprano, buenas noches Aretz.

Buenas noches contesto él.

De camino a mi casa solo podía pensar en que ya había escuchado que la prodigio Evolet Sarmientos venia de un vecindario cercano aquí donde mi primo, pero jamás imagine qué estos fuesen amigos.

Al día siguiente me apresure  a llegar a casa de Aretz, y entre a su habitación de inmediato, pero no lo vi; de repente escucho la ducha y me dirijo hacia  allí, el al sentir mi presencia grito y dijo: ¿Quién  anda allí? Y conteste sínicamente ‘‘yo’’.

Oh primo me asustaste me contesto. Mira por mientras me ducho, lee la carta a Evolet está sobre la cama.

Mi curiosidad fue tanta que de inmediato empecé a leer la carta; que decía:

San Pedro Sula, 04 de abril 1999

Oh, querida Evolet:

Relato que ha sido por  amigo que me animado a escribirte, he soñado anoche con los tiempos en que jugábamos en la pradera, aquellos tiempos en que tu música era inspiración de muchos, sé que ya estas casada y que ese hombre ha de ser el más feliz del mundo, por favor solo te pido que la próxima vez que me veas toques para mí, estoy seguro que todos lo disfrutaran.

Atte.

Aretz Adonay.

¡Oh! Me exprese diciéndole a Aretz que su carta era breve, pero tenía una carga de sentimientos increíbles.

Aretz asintió en seguir platicando y ahora sobre mis pasatiempos, me negué rotundamente a la idea y le comente que me di cuenta de su carrera como futbolista en la universidad y de cómo llego su equipo a ganar el campeonato del año pasado ’’casi como un milagro’’.

Aretz me dijo:

Tu curiosidad es sumamente entretenida, así que lo llaman un ‘’milagro’’ al hecho de haber ganado el campeonato de futbol el año pasado, pues no están del todo equivocado, te contare que estábamos en el partido de la final, jugamos contra unos de los equipos invictos en la liga, íbamos perdiendo uno a cero, y ya solo faltaban quince minutos de juego, yo era centro delantero y mi amigo Yahel era el delantero estrella, en una jugada sin precedentes el cedió el balón a mi persona y yo logre anotar el primer gol. El segundo gol, fue gracias al clima, el incesante calor  hizo desmallar en el instante preciso al defensa del equipo contrario y eso permitió que Yahel fuese capaz de hacer el gol y darnos la victoria.

Yahel, es mi amigo ya hace un par de años y gracias a él asisto a una iglesia, él me enseño muchas cosas, sé que ahora es entrenador suplente  del famoso equipo de segunda liga en la ciudad de Comayagua.

Interrumpí y dije a Aretz: ¡Ah! hablas de Serrano Ceiba, dicen que será responsable del éxito de muchos prometedores jugadores del futbol en nuestro país.

Y el contesto; en efecto su nombre completo es Yahel Serrano Ceiba, a todo esto le escribiré una carta y te pido que igual se la envíes al terminar las vacaciones de verano.

Está bien. Conteste. Oh mira la hora, ya es tiempo de almorzar; iré a comprar algo, ya regreso.

A mi regreso Aretz  dormía, lo desperté y le dije, mira traigo algo delicioso ‘’pizza’’, aunque estés enfermo debes comer algo así de vez en cuando y de tomar traje limonada carbonatada, ya estábamos comiendo cuando me dijo:

Mira lee la carta:

San Pedro Sula, 05 de abril  1999

Oh Yahel:

Esto es para mí una alegría, poder compartir estas palabras para ti mi amigo, eres exitoso y lo seguirás haciendo, pon siempre en práctica el valor del compañerismo y la fe que tú me has contagiado, ven a verme pronto y comparte con mis amigos tus enseñanzas.

Atte.

Aretz Adonay.

Leí la carta, y me comentario fue lo corta que esta era, el contesto no hay por qué escribir más de lo conveniente, luego de comer se quedó dormido. Así que decidí volver el siguiente día

Llegue al día siguiente y me di cuenta de que la salud de  Aretz  empeoraba.

Él se dirigió a mí  y me dijo aquí hay dos cartas más.,

Una es dirigida a mi profesora de literatura y la otra es para nuestro vecino Ahren. Puedes leerlas, pero no preguntar nada sobre ellas.

Le dije que estaba bien.   

San Pedro Sula 06 de abril 1999

Para Ud. mi profesora:

Te amo, sabes he sido capaz de vivir un milagro, lamento haberte causado dolor, la próxima vez que me mires promete sonreír, ya que te ves más bella de esa forma, mi profesora.

Te amo mamá

Aretz Adonay.



San Pedro Sula 06 de abril 1999

Joven Ahren:

‘’Z’’ como la última letra de mi nombre, eres la última persona que quise lastimar te debo una confesión, discúlpame. Sé que él está bien.

Está en el cielo.

Aretz Adonay.



No pude contener mi curiosidad eh interrogue sobre la carta a Ahren, ¿Qué daño pudo haberle hecho para pedir disculpas?

El contesto, que no me diría la razón de la disculpa, pero me comento la historia de un joven muy alocado, quien en una borrachera descuido a su hermanito y este callo de la segunda planta de su hogar, pidió ayuda, pero la ayuda llego muy tarde  y el niño murió.

Quede impactado por aquellas palabras, pero ya era tarde y debía regresar ya a mi casa, así que le dije a Aretz; prepárate mañana será un día importante.

El casi susurrando contesto, lo sé. Date prisa que el estar contigo alivia mi dolor.

Decidí entregar las cartas ese mismo día.

Se me prohibió ir el siguiente día  donde Aretz, era un martes 07 de abril de 1999, ya que el recibiría una visita muy importante, aun así se me dejó dicho  que debía ir a su habitación el 08 de abril.

Frente a su casa estaba un autobús  del famoso equipo de Comayagua, al entrar a su casa escuche una hermosa melodía de violín, una señora con los ojos llenos de lágrimas sonreía frente al ataúd y vi a Ahren, quien murmura unas palabras al féretro  y  por algún sentimiento encontrado lo abrase y murmure que lo perdonaba, subí a la habitación de Aretz, donde sobre la cama había una hoja extendida; aquella hoja decía:

‘’ Gracias  por tu milagrosa visita, pero estoy seguro que mi primo no eres tú, ya que llame a casa de mis tíos y ellos confirmaron que el sigue estudiando en el extranjero’’; por favor lee la carta que te escribí en aquella ocasión, la primera carta de todas.

San Pedro Sula, 03 de abril 1999

Para ti mi amigo:

Ángel, no puedes ser más que eso, un ángel, tu voz es parecida a la de mi primo, pero no lo eres, como has estado Joshua, no te veía desde aquel horrendo día en que caíste de aquel segundo piso. Espero ya hayas perdonado a tu hermano, él lamenta mucho su descuido; recuerdo que te gustaban los juegos y ya que fuiste muy gentil con migo te diré el que  cree para ti, junta la primera letra del comienzo del cuerpo de las cartas por el orden que te di, recuerda que esta es la primera y la dirigida a tu hermano Ahren  es la última.

Y ahora observa la cantidad de renglones que conforman cada carta, el número  baja conforme a los días de vida que me quedan esto ya desde la segunda carta , ahí está el motivo de porque son tan breves, y así también fui capaz de pedir un último favor a mis amigos de toda la vida.

Dime ya sabes que palabra se forma.

Gracias por todo.

Aretz Adonay

.

Al leer esto, sonreí y me dije a mi mismo, si la muerte no te hubiese visitado ese día y Dios no me hubiese prohibido ir a verte, te aseguro que te hubiese dicho lo que tú descubriste solo.

FIN

















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